Constelación con Arquetipos
Es para ti si… quieres constelar uno a uno, en un espacio íntimo o desde casa.
Lo que te llevas
- Contar tu historia con figuras
- Mirar a tu familia desde varios ángulos
- Claridad sobre el tema que traes
No todo lo que cargas comenzó contigo. Miramos juntas tu historia familiar para que puedas soltar lo que no te pertenece. En Cancún o en línea, desde cualquier país.
Muchas veces es una lealtad invisible a tu familia. Y se puede mirar.
Eliges distinto y termina igual: la misma distancia, la misma herida.
¿Por qué me pasa?Trabajas, ganas y algo hace que se vaya, como si no te permitieras tenerlo.
¿Por qué me pasa?Con tu madre, con tus hijos, en cada comida. Las mismas palabras, otra generación.
¿Por qué me pasa?Y no sabes por dónde empezar. Ese es justo el primer paso: mirarlo.
¿Por qué me pasa?No te prometo atajos. Te acompaño a ver con claridad, a tu ritmo y sin juicio.
Entiendes de dónde viene lo que se repite y dejas de vivirlo en automático.
Te relacionas con tu pareja y tu familia desde tu lugar, no desde la herida.
Sueltas cargas heredadas que no te tocaba llevar y vives el aquí y ahora.
Aprendes a decir que no y a cuidarte sin sentir que traicionas a los tuyos.
Descubres la emoción que hay detrás de un síntoma o un bloqueo.
Confidencialidad, calma y honestidad amorosa en cada sesión, presencial o en línea.
En tu zona horaria, en línea o en Cancún. Menos de 2 minutos.
En la primera sesión escucho tu historia y lo que quieres mirar.
Te propongo la herramienta que más te acompañe: psicoterapia, constelación o biodescodificación.
★★★★★ 5.0 en Google y una bandeja llena de mensajes de gente que hoy vive más ligera.

Soy Doris Anir, psicoterapeuta humanista y corporal, consteladora familiar y terapeuta en biodescodificación. Llevo más de una década acompañando procesos en Cancún y en línea.
¿Te queda otra? Escríbeme y te respondo en persona.
Pregúntame tus dudasSí. Acompaño a personas en América Latina y Europa por videollamada, con horarios en tu zona.
No necesitas saber nada. En la primera sesión te explico cómo trabajamos y elegimos juntas el camino.
Siempre. Es un lugar seguro: lo que se dice en sesión se queda en sesión.
No. Es un acompañamiento complementario que camina junto a tu tratamiento, nunca en su lugar.
Da el primer paso hoy. Una sesión para conocernos, en línea o en Cancún.
Es para ti si… quieres constelar uno a uno, en un espacio íntimo o desde casa.
Lo que te llevas
Es para ti si… se repiten la pareja, el dinero o los conflictos en tu familia.
Lo que te llevas
Es para ti si… un síntoma o un bloqueo vuelve y quieres entender qué emoción hay detrás.
Lo que te llevas
Es para ti si… sientes que repites la historia de tu madre, tu padre o tus abuelos.
Lo que te llevas
Es para ti si… buscas una experiencia que se quede contigo, de noche, alrededor del fuego.
Lo que te llevas
¿No sabes cuál elegir? Empieza con una consulta y lo decidimos juntas.
Cada emoción tiene un representante. Toca uno: ¿quién te visita hoy?
Hoy te visita la Pluma
¿En qué parte de tu cuerpo sientes paz cuando respiras despacio?
Presenciales en Cancún o en línea.
En la terapia transgeneracional miramos tu árbol: quién estuvo, quién fue excluido, qué se calló. Cuando algo se nombra, deja de repetirse a ciegas y cada quien vuelve a su lugar.
Juega un momento
¿Cuánto cargas que no es tuyo? Toca o arrastra cada carga del árbol y mira cómo baja hasta ti.
Algo que se repite, una relación que duele, una decisión que no logras tomar.
En el taller, cada representante ocupa el lugar de alguien de tu sistema.
Lo que estaba enredado se ordena: pertenencia, jerarquía y equilibrio.
Los acompañamientos de biodescodificación y constelaciones son herramientas de desarrollo personal complementarias. No sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico o psicológico.
Hay un espacio para ti
Lo que encontrarás conmigo
Dato curioso: a veces mis gatos se asoman a la sesión.
Formación
Hay momentos en la vida en los que sabemos que algo no está funcionando, pero no sabemos exactamente por qué. Una relación que vuelve a doler. Una emoción que aparece una y otra vez. Una sensación de estar cargando demasiado. Un patrón que prometiste no repetir. Es ahí donde comienza mi trabajo contigo.
Más de una década acompañando historias
Psicoterapeuta sistémica transgeneracional. Durante más de una década he acompañado a personas en procesos relacionados con sus vínculos, su historia familiar, pérdidas, cambios de vida, conflictos emocionales y situaciones que parecen repetirse. Mi formación incluye especialización en Biodescodificación, además de una formación continua en el trabajo sistémico y transgeneracional. A lo largo de estos años he integrado diferentes herramientas terapéuticas porque creo que cada persona necesita ser escuchada antes de decidir cómo acompañarla.
No trabajo con historias prefabricadas. Trabajo contigo.
Mi manera de acompañarte
Te hablo con honestidad y con cariño. No estoy aquí para decirte solamente lo que quieres escuchar, ni para darte respuestas rápidas. Estoy para ayudarte a mirar aquello que quizá hoy resulta difícil ver: tus vínculos, tus patrones, tus emociones, tu historia y aquello que puede estar influyendo en la manera en que estás viviendo tu presente. Sin juicio. Sin culpas. Sin obligarte a ir más rápido de lo que puedes, sin quedarnos para siempre mirando hacia atrás. Porque comprender tu historia no significa vivir en ella: significa poder reconocer de dónde vienes para comenzar a decidir hacia dónde quieres llevar tu vida.
Un espacio donde puedas ser tú
Atiendo en mi consultorio en Cancún, en un espacio íntimo, tranquilo, un espacio seguro donde podrás expresar tu sentir, y también acompaño procesos en línea. Porque para mí la terapia también puede ser un lugar humano: un espacio donde puedas llegar como eres, con lo que hoy te pasa, sin tener que tener todas las respuestas. No necesitas saber por dónde empezar. Puedes llegar simplemente con aquello que hoy te preocupa. Lo miramos juntas. Y encontramos por dónde comenzar.
Quiero conocerte
A veces sanar no significa olvidar. Significa mirar de dónde vienes, honrar lo que fue y permitirte seguir caminando hacia tu propia vida. Sembrar semillas de luz es honrar de dónde venimos, es sanar lo que nos pesa. Y convertirnos en un peldaño para lo que sigue.
— Doris Anir · Sanando desde el origen
Artículos de Doris Anir sobre familia, pareja, dinero y emociones. Elige un tema.
Pequeñas experiencias para mirar tu historia desde otro lugar. Toma solo aquello que te haga sentido: una semilla no necesita resolverlo todo, solo abrir un espacio para que algo nuevo empiece.
Si quieres, enciende una vela blanca en su nombre y lee esta oración despacio.
— Bert HellingerGracias, queridos padres, abuelos y demás antepasados, por haber tejido mi camino. Agradecimiento inmenso por la inmensidad de sus sueños que, de alguna manera, hoy son mi realidad.
A partir de este momento, y con mucho amor, doy a luz la tristeza que hubo en las generaciones pasadas: la ira, las partidas prematuras, los nombres callados, los destinos trágicos. Doy a luz también la alegría y las historias que se repiten una y otra vez. Saco a la luz los secretos y las historias de ruptura entre parejas, padres e hijos, hermanos, y que sea el amor el que vuelva a unir. Doy a luz todo recuerdo de carencia y las creencias que impregnan mi sistema familiar.
Aquí y ahora siembro nueva esperanza, alegría, unidad, prosperidad, equilibrio, fe y fuerza. Que todas las generaciones, pasadas y futuras, queden cubiertas por una luz que sane y restaure el cuerpo, el alma y las relaciones. Que la fuerza de cada generación alcance siempre a la siguiente.
Así sea. Así es.
Reconoce, sin resolverlo todo, que vienes de dos historias familiares.
Necesitas: dos hojas de papel.
“Reconozco que vengo de una historia más grande que yo. Tomo la vida que llegó hasta mí. Lo demás lo miro con respeto y elijo qué hacer con ello.”
Uno de los ejercicios con más fuerza. Si tienes una fotografía de tu madre, colócala frente a ti; no necesita ser perfecta.
“Mamá, tú eres la grande y yo soy la pequeña. Tú llegaste antes que yo. Tomo de ti la vida; lo que haga con ella me corresponde a mí.”
No necesitas sentir algo especial. Solo observa.
El mismo movimiento, ahora con tu padre. Coloca una fotografía suya y mírala unos instantes.
“Tomo la vida que llegó a mí a través de ti y la llevo hacia adelante.”
Uno de los ejercicios más simples y más profundos.
“No necesito repetir toda mi historia para honrar de dónde vengo.”
No son “terapias”. Son pequeños movimientos de conciencia.
“Honro mi historia sin abandonar mi presente.”
“Puedo amar a alguien sin vivir por él.”
No necesitas pelearte con la primera frase: solo reconocer que una creencia heredada no tiene que ser una sentencia personal.
“Puedo pertenecer a mi familia sin tener que repetir cada una de sus historias.”
Completa rápido, sin pensar mucho: “En mi familia, las mujeres suelen…”, “los hombres suelen…”, “cuando alguien tiene éxito…”, “cuando alguien gana dinero…”, “el amor significa…”, “ser leal significa…”.
No busques culpables. Busca patrones.
¿Hay algo que estoy repitiendo simplemente porque, durante mucho tiempo, fue la manera conocida de pertenecer?
Este ejercicio convierte identificación en posibilidad.
Divide una hoja en tres: “Lo que recibí”, “Lo que viví”, “Lo que quiero transmitir”. No intentes escribir bonito: escribe verdadero.
“No puedo cambiar el comienzo de mi historia. Sí puedo participar conscientemente en lo que continúa.”
Busca una fotografía familiar, no necesariamente antigua. Sin interpretar, registra: quién está, quién falta, quién está cerca, quién está lejos, quién ocupa el centro.
¿Qué historia me cuenta esta fotografía? ¿Y qué historia estoy contando yo hoy con mi propia vida?
Haz dos círculos: “Esto quiero conservar” y “Esto quiero transformar”. En el primero, valores y cualidades. En el segundo, patrones que ya no quieres continuar.
“Sanar mi historia no significa rechazarla. También significa reconocer aquello que merece continuar.”
Si una semilla te hizo sentir esto, imagina lo que puede pasar en un proceso completo, acompañada.
Tu información es parte de tu historia y la cuido con el mismo respeto.
Doris Anir · Coach del alma, con domicilio en C. Arrecife 520, Paraíso Villas, Cancún, Quintana Roo, México, es responsable del tratamiento de tus datos personales, conforme a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares.
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¿Has escuchado la frase que dice... “El cuerpo habla lo que el alma calla”?
¿Has escuchado la frase que dice... “El cuerpo habla lo que el alma calla”?
Te voy a compartir una pequeña guía sobre aquello que tu alma está diciendo a través del “dolor”.
Demos una mirada a esa emoción que está hablando a través de un síntoma.
Si constantemente sientes molestia muscular, nos habla de impotencia.
Tendones: conflicto presente.
Nos hablan de ese miedo al futuro y el conflicto que genera.
Las molestias en la pierna izquierda nos dicen de la falta de dinero y de no poder darlo todo a los seres queridos. Quiero ir a algún lugar, pero se me obliga a quedarme.
Nos refiere al miedo a carecer de dinero y a no poder hacer frente a las responsabilidades.
Se me obliga a hacer una cosa que no quiero hacer.
Habla de las preocupaciones de oposición: rechazar, luchar, ponerse tenso, resistir con todas las fuerzas, rebelarse, protestar ante tomar una nueva dirección de vida.
Están relacionadas con el gemelo desaparecido. Impotencia ante algo.
No puedo elevarme.
Los dolores de cabeza y/o cara nos dicen:
No sirve de nada pensar y ser inteligente.
Desvalorización intelectual.
Es importante tener en cuenta que lo anterior es solo una lectura superficial, ya que para poder descodificar el síntoma se requiere de una consulta más profunda donde encontraremos el origen.
La molestia en los músculos nos dice de la impotencia.
Ligamentos: conflicto con el futuro.
Cartílago: en relación con el gesto.
Huesos alrededor del ojo. En relación con la vista: lo que no quiero ver, lo que me impido ver, lo que no tengo derecho a ver.
Barbilla. Ir en busca de emociones reprimidas.
Mandíbulas. Vinculadas a la noción de atrapar el bocado, que puede ser alimento, afecto, trabajo… También el articular del habla.
Rabia contenida.
Me prohíbo expresar mi propia agresividad.
No he podido hablar.
Articulación temporomandibular. Imposibilidad de expresarse, de morder, de atacar.
Esfenoides. Relacionado con el bazo.
«Hay riesgo de que me falte sangre, por lo tanto hago una reserva». «Mi familia se deshace». «Soy un cagado incapaz de pelearme». «No tengo suficiente sangre». «No tengo buena sangre». «Miedo a la falta de sangre».
Hueso nasal. Esto me huele mal. Sexualidad.
Articulación temporomaxilar (ATM). Tengo que ser eficaz en la palabra, en la capacidad de morder.
Conflicto de no tomar el bocado.
Me prohíbo ser agresivo. Mis palabras han sido ineficaces.
Paladar. Ya tenía el bocado (situación o cosa conseguida) y de repente se me escapó.
C1 a C4. Conflictos de comunicación. Desvalorización intelectual.
C5 a C7. También comunicación, pero vivido con injusticia.
C1 y C2. Conflictos con no ser escuchados.
C3. Laringe. No ser capaz de decir las cosas.
C4. Trompa de Eustaquio, nariz y boca. Dificultad en expresar la opinión.
C5. Faringe, cuerdas vocales. Conflicto con restablecer las relaciones, las comunicaciones.
C6. Músculos del cuello y hombro. Conflicto de comunicación en relación con bajar la cabeza ante la autoridad.
C7. Tiroides y paratiroides. Injusticia y humillación en situaciones más recientes.
D1. “Tengo que ser fuerte como un pilar”. Relacionada con los riñones, el esófago, la tráquea y los bronquios.
D2. Problemática de territorio, conquista y defensa en relación con la función paterna. Relación con las arterias coronarias, el corazón, las válvulas cardíacas.
D3. Pecho, pulmones, pleuras, costillas. Conflictos de desvalorización con ser el pilar de la vida. Relación con la madre real o simbólica.
D4. Se relaciona con la vesícula biliar. Puede haber rabia, rencor, injusticia.
D5. Plexo solar, hígado. Conflictos de carencia del padre, falta de integración en el clan. Tengo falta de afecto.
D6. Estómago. “Es un disgusto duro de tragar”. “No puedo digerir estas palabras”.
D7. Páncreas, duodeno. “No puedo digerir estas ofensas”. Resistencia en relación con algo, de repugnancia y de alimento afectivo tóxico. Deshonor.
D8. Bazo, sangre. Problemáticas de vínculos familiares. Desvalorización porque uno se siente rechazado por su familia.
D9. Suprarrenales. Los conflictos son de duda, indecisión, la dirección a tomar, el miedo a equivocarse. Me he equivocado de dirección.
D10. Riñones. Conflicto de sentimiento de no existir a los ojos de los demás, de derrumbamiento de los valores. ¿Para qué sirvo yo ahora?
D11. Riñón, uréter, uretra. Hay algo que se quiere eliminar hacia el exterior. Dificultad para definir lo que es mío. “Me están pisando el territorio, me alejan, me sacan de él”.
D12. Pubis, intestino delgado, trompas uterinas, sistema linfático. Conflictos de práctica sexual con desvalorización y culpabilidad, adulterio mal vivido, tocamientos.
L1. Intestino grueso. Problemas de actividades conflictivas indigestas que queramos eliminar. Traiciones. Sexualidad repugnante. Desvalorización vinculada a alguna cosa fea.
L2. Apéndice. Problemas de reservas alimenticias, dinero. “Mi reserva se está agotando”. “¿Cómo me las voy a arreglar para seguir manteniendo a mi familia?”.
L3. Ovarios, testículos, útero, próstata. “He perdido algo o a alguien”. “Mal ambiente en mi territorio”. “He quedado embarazada de otro”.
L4. Próstata, cuerpo uterino. Problemas de normas, manera de vivir, de pensar. Soy la oveja negra. Yo no soy como los demás.
L5. Desvalorización en relación con un colateral. Es la vértebra más grande, muy solicitada en los juegos sexuales amorosos. Desvalorización en cuanto a la sexualidad. No estoy a la altura. No puedo hacer el acto, no me dejan.
Sacro. Lo más sagrado para la persona. También puede ser insatisfacción, impotencia, frigidez, frecuencia de las relaciones, adulterios, sexualidad sufrida o impuesta. Puede haber también memoria transgeneracional de incesto o violación.
Coxis. Identidad sexual. Lugar que se ocupa en la familia. Violaciones.
Lumbago. En el 80 % de los casos suele ser debido a una impotencia sexual o con la pareja.
También nos puede orientar a un sentimiento de impotencia: “estoy aguantando una situación sin poder intervenir”.
Conflicto con alguien. Miedo a algo.
Ciática. Tiene relación con L5 y S1. Conflictos de pareja combinados con carencia material, imposibilidad de conseguir lo que se desea. Carencia de algo material. Conflicto de movimiento (no quiero ir a algún sitio, no quiero realizar ese movimiento).
Cifosis. La persona afectada mira hacia abajo, al suelo, a la tierra. La tierra simboliza a la madre. Nos hallamos aquí en un conflicto con la madre en señal de obligación, de presión. Busco a mi madre.
Lordosis. Al contrario que en la cifosis, aquí la persona mira hacia arriba, hacia el representante arquetípico del padre.
Escoliosis. Habría que mirar dónde empieza y termina la curvatura para localizar el conflicto de las vértebras asociadas. Dificultades para estar de pie en la vida, ya sea porque nos derrumbamos ante una autoridad o porque uno se infravalora. No puedo apoyarme en un lado ni en otro.
Espondilitis anquilosante. “Tengo que hacer una columna muy fuerte para poder soportarlo todo porque soy el pilar de supervivencia del clan”.
Pubis. Tocamientos, violaciones, primeras relaciones sexuales, partos difíciles. Soy un mal compañero sexual. No soy capaz de seguir los movimientos del otro durante el acto sexual.
Costillas. Representan el árbol genealógico.
D1 a D4. Ascendentes (padres, abuelos, bisabuelos).
D5 a D8. Colaterales (pareja, hermanos, primos).
D9 a D12 (hijos, nietos).
Esternón. Es la representación de uno mismo. Representa la belleza del pecho, del torso.
Apéndice xifoides. Tiene relación con las emociones que se han ido guardando con el tiempo.
Clavícula. No puedo apoyarme en mi padre para crecer. Incapacidad de volar con mis propias alas. “Yo puedo con todo”. “No he podido apoyarme en mi padre”. “Necesito apoyarme en mi padre”.
Cadera. Preocupaciones de oposición: rechazar, luchar, ponerse tenso, resistir con todas las fuerzas, rebelarse, protestar.
Además, la cadera puede ser también violaciones, carencia sexual, no quiero hacer el amor. Tema de hijos. Conflicto de dirección.
Fémur. Temas de oposición como “no puedo oponerme a…”.
Cabeza del fémur. “No confían en mí, me tratan como a un niño”.
Muslo. “No me siento comprendido como adulto, no me siento apoyado por los demás, no me siento capaz de realizar esta tarea”.
Glúteo. Relacionado con la sexualidad, caricias.
Psoas. Conflicto de algo sucio en un contexto sexual.
Tibia. Desvalorización con respecto a la posición de hombre y de adulto con dificultades o imposibilidad de elevarse. No poder ser uno mismo. Conflicto de evolución imposible en la vida.
Meseta tibial. Relacionado con la rodilla en un contexto de injusticia.
Peroné. Dudar entre dos puertas, dos lugares de vida, dos casas. Problemas de paternidad, de reconocimiento de hijos.
Pantorrilla. Relacionado con gemelo desaparecido. Impotencia ante algo. No puedo elevarme.
Es importante señalar que es solo una lectura superficial, ya que para poder descodificar el síntoma se requiere de una consulta más profunda donde encontraremos el origen.
Los horarios se muestran en tu zona horaria. Cuando confirmas, la cita aparece en el calendario de Doris Anir y en el tuyo.
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Pide informaciónPor videollamada, desde un lugar tranquilo donde puedas hablar con calma. Te envío el enlace un día antes.
No hace falta. Trabajamos con lo que sabes y con lo que sientes; lo demás aparece al mirar.
Depende de tu proceso. Hay quien viene por una pregunta y quien me acompaña durante años.
Sí, con 24 horas de anticipación desde el enlace de tu correo de confirmación o por WhatsApp.
Cuéntame qué buscas y te respondo en menos de 48 horas, por el medio que prefieras.